domingo

"No existe cura individual”

Los autores observan que el debate sobre psicoanálisis y marxismo tiene ya una historia en la Argentina y en ella destacan las formulaciones, que habrían sido “ninguneadas”, del pensador León Rozitchner
Se publicaron en esta sección tres textos que reabrieron la polémica sobre el psicoanálisis y el marxismo. Sin embargo, ni en los de Sergio Rodríguez ni en el de Juan Bautista Ritvo se mencionó a los autores que ya intentaron realizar esta articulación. Solamente se nombró a Freud, Marx y Lacan. Se parte de una simplificación al homologar el “fracaso” de la Unión Soviética con las “indudables debilidades teóricas del marxismo”. El punto de partida es descalificar al marxismo como herramienta para pensar los efectos en el sujeto de la estructura capitalista y su resultado es transformar al psicoanálisis en una cosmovisión. Es cierto que tanto el psicoanálisis como el marxismo se enfrentan a nuevos desafíos en esta época del capitalismo mundializado. Por ello se hace necesario tener en cuenta su historia de encuentros y desencuentros.
El poder de la cultura dominante ha descalificado sistemáticamente todo intento de pensar el psicoanálisis y el marxismo bajo el mote de “freudomarxismo” o el de “psicobolche”. Descalificaciones que intentan suprimir toda posibilidad de pensar la construcción de nuestra subjetividad en el interior de la cultura dominante y los aportes que el psicoanálisis puede hacer en la lucha social y política.
Los intentos de articulación entre Freud y Marx en la Argentina tienen antecedentes en Jorge Thénon, Gregorio Bermann y Béla Székely, y un punto de inflexión fue Psicoanálisis y dialéctica materialista, de José Bleger, quien abandonó el Partido Comunista luego de los planteos y acusaciones de los psiquiatras reflexólogos comunistas. Si bien muchos de quienes formaron los grupos Plataforma y Documento intentaron articulaciones, creemos que la obra de León Rozitchner es fundamental y nos permite seguir pensando la inscripción del poder en nuestra subjetividad.
A fines de los años ’60, Rozitchner era docente en grupos de estudio de psicoanalistas –varios de los cuales después abandonaron la APA–. Su lectura de Freud lo llevó a escribir uno de los libros fundamentales de la década del 70, cuya importancia permanece: Freud y los límites del individualismo burgués. Sus conceptos permiten comprender el “sometimiento subjetivo” que ejerce el poder sobre el sujeto. Su tesis es que “cada sujeto es también núcleo de verdad histórica”. En la introducción planteaba su polémica con las posiciones estructuralistas, que pretendían eliminar al sujeto en el “poder anónimo de la estructura”, afirmando que el “retorno sobre el sujeto se hace ahora más necesario que nunca: estructuralismo mediante, terminamos por no hablar sino por ser hablados. Nos disolvemos en lo impersonal que se piensa en nosotros como lugar anónimo de la significación y, por lo tanto, sin responsabilidad”.
La afirmación de que “la subjetividad es también una institución” lo llevó a plantear que “las enseñanzas de Freud son tan importantes para el marxismo y la política: porque convergen ratificando, en el análisis del sujeto extendido hasta mostrar las determinaciones del sistema en su más profunda subjetividad, las verdades que Marx analizó en las estructuras ‘objetivas’ del sistema de producción”.
Rozitchner pensaba que su trabajo podía contribuir a los debates dentro de la izquierda intentando iluminar un punto ciego del marxismo político: el problema de la subjetividad, planteado por Freud. Su intento era “deshacer las trampas que la burguesía incluyó en nosotros como su eficacia más profunda”.
La primera parte del libro, llamada “La distancia interior”, trabaja sobre las Nuevas aportaciones al psicoanálisis, de Freud, retomando el planteo freudiano de cómo lo más lejano al sujeto está dentro de sí: los sueños y los síntomas. Para Freud había dos dominios extranjeros: uno interno –los propios impulsos negados– y otro externo –la realidad y su historia–: “Esto es lo fundamental que tanto Freud como Marx ponen de relieve: la estructura dialéctica en el interior de la propia subjetividad como una distancia histórica abierta por la cultura en el seno del propio sujeto”.
En la segunda parte del libro, “La distancia exterior”, Rozitchner trabaja primero sobre El malestar en la cultura, de Freud. Plantea que el capitalismo produce la negación de la propia agresión, que se volvía contra uno mismo, en beneficio del sistema. Para ello, “contamos con la lectura específica que Marx realizó de la sociedad capitalista. Sus conclusiones son, creemos, convergentes con las que Freud plantea y, diríamos, complementarias. Marx vio que la función de la ciencia social era organizar la “agresión” de la clase dominada y que la violencia es necesaria para suprimir la muerte que históricamente le es dada en la negación de su propia vida, y que la vida social implica la muerte social”. Pero esto tenía un obstáculo en el sujeto, ya que “la agresividad, que el instinto de vida tendría que orientar hacia el obstáculo que se opone en el mundo a la satisfacción, es vuelto aquí también a lo subjetivo, convertido en masoquismo, contra el mismo sujeto... Por eludir la muerte que debemos enfrentar afuera, nos la damos a nosotros mismos”.
Ese argumento le permitió entender el método de dominación social más potente, que llevamos adentro: el sentimiento de culpa. Rozitchner analizó su génesis y su funcionalidad, tanto como la imposibilidad de resolver esta cuestión dentro de los límites del individualismo de un análisis personal. Por el contrario, la cura es social. Para Rozitchner, la “cura” individual es necesaria pero insuficiente, ya que solamente trata el superyó individual y no el superyó colectivo. La “cura” colectiva es la rebelión frente a él. Por ello, “el análisis del individuo, la ‘cura’ individual, abre necesariamente a la ‘cura’ colectiva, si pretende ser coherente como ciencia y terapia: abre a la revolución”.
Luego, en el mismo libro, trabaja Psicología de las masas y análisis del yo. Las ideas de Rozitchner se apoyan en lo que Freud señala en el comienzo de esta obra: la imposibilidad de pensar al hombre aislado, ya que, desde el principio, la psicología individual es social: “Se destruye así una de las separaciones más tenaces de la ciencia y el individualismo burgués, sobre el que reposa, por otra parte, la oposición entre individuo y sociedad, entre lo subjetivo y lo objetivo y, por lo tanto, la oposición entre naturaleza y cultura”. Esta era la idea que explica el título del libro de Rozitchner.
Esto lleva a la revisión del concepto de masa, desarticulando la idea de la disolución de la individualidad en la masa. Para Rozitchner, es la “persona burguesa” la que se afecta en la masa, y no la subjetividad. Por el contrario, rescata al Freud que señala la preeminencia creadora de la actividad colectiva de la masa respecto de sus miembros individuales. Rozitchner clasificó a las masas en institucionalizadas, espontáneas y revolucionarias. Desde la visión burguesa, sólo las institucionalizadas (que Freud llama artificiales, como la Iglesia y el Ejército) eran las “buenas”, ya que reproducían el sistema social. En cambio, las espontáneas y revolucionarias eran malignizadas porque cuestionaban el sistema social.
Por otro lado, Rozitchner rescató el concepto de libido corporal y social, y afirmó que “el redescubrimiento en Freud del propio cuerpo como determinado libidinalmente por los otros es paralelo al descubrimiento de Marx, del hombre ligado necesariamente con la naturaleza como cuerpo común, como el ‘cuerpo objetivo de su subjetividad’ que le fue escamoteado. En ambos, la recuperación del cambio de objetivación y producción material se convierte en el índice de lectura de la racionalidad que tiene forma ‘orgánica’, es decir forma ‘hombre’”.
La subjetividad es corporal, y allí se instala el poder dominante.
A pesar de que el libro replantea a Freud para el marxismo y la política, fue subutilizado por freudianos y marxistas. En 1972, en la mayor parte de la izquierda estaba en auge el estructuralismo althusseriano. El planteo de Rozitchner abría certeras preguntas sobre la subjetividad, pero, a diferencia de la mayoría de las propuestas de la época, dejaba que el lector intentara sus propias respuestas.
Sus ideas continuaron en sus dos siguientes libros, escritos en el exilio: Perón: entre la sangre y el tiempo. Lo inconsciente y la política (1979) y Freud y el problema del poder (1982). Todos estos libros constituyen la obra más importante que se haya escrito en nuestro país sobre la subjetividad y el poder, con una perspectiva que conjuga de una forma original el marxismo y el psicoanálisis.
Sin embargo, estas teorizaciones suelen ser descalificadas o directamente ninguneadas. Bien sabemos, como psicoanalistas, que sin una elaboración de la propia historia es imposible un futuro. Y la posibilidad de un futuro tiene sus raíces en el pasado que nos determina. Ningún intento de articulación entre psicoanálisis y marxismo puede ignorar estas teorizaciones, esta historia.
* Psicoanalistas. Autores de Las huellas de la memoria. Psicoanálisis y salud mental de la Argentina de los ’60 y ’70

martes

Documentales

Derecho al Delirio, por Eduardo Galeano



VIDAS ARRASADAS


¿Puede la psiquiatría (y la salud mental) remediar su propio olvido? Parte 1




Puede la psiquiatría (y la salud mental) remediar su propio olvido? Parte 2






ZEITGEIST



Zeitgeist es un documental sin ánimo de lucro del año 2007 producido por Peter Joseph con difusión por Internet (mediante Google Video). Aunque fue grabado originalmente en inglés, es posible encontrarlo con subtítulos en español. Es un documental a manera de intrahistoria: intenta partir de un análisis racionalista e histórico de la estrategia y cálculo político, de varias creencias religiosas e instituciones políticas y económicas, en especial el cristianismo, los ataques del 11de septiembre, la guerra contra el terrorismo, la Reserva Federal y el sistema financiero internacional. El propio título, Zeitgeist, quiere decir "espíritu guardián del siglo", es decir, la experiencia del clima cultural dominante.
Plantea la existencia de mecanismos de dominación absoluta dentro de las instituciones de control social convencionales; más que centrarse en si las intenciones son ocultas o manifiestas, explora los métodos de convencimiento individual y asentimiento social de la sociedad civil ante sus dominadores. El documental posee un trasfondo cuasi-anarquista, expresado sobre todo en las conclusiones finales de una manera tácita, haciendo un alegato contra las estructuras de poder de toda índole por su carácter nocivo para el desarrollo humano. Desde su publicación gratuita en Google Video en primavera de 2007, la película ha sido vista más de 5 millones de veces.
Los eventos fueron simplificados para las masas, con la intención de generar conciencia general y discusión en cuanto a un tema que bajo la deitificación se considera tabú discutir.

El documental está estructurado en tres partes. La primera es una exposición del cristianismo como un mito, un híbrido astrológico-literario. Este mito constituye el terreno abonado sobre el que pueden funcionar nuevos mitos en los que las masas crean ciegamente y así ser manejados con mayor facilidad. La segunda parte expone el funcionamiento de la propaganda y adoctrinación mediática, logrando que los propios ciudadanos acepten ser más controlados por sus gobiernos. La tercera sección habla sobre la geopolítica y economía global enfocándose en el monopolio del dinero (junto a la especulación financiera) y el gasto militar.

Primera parte: La historia más grande jamás contada
En la primera parte del documental se describen las similitudes que existen entre religiones antiguas y el cristianismo.
Por medio de una serie de acontecimientos y fechas se relacionan las narraciones religiosas más conocidas con la descripción astrológica que los egipcios relatan sobre el dios Horus en forma de historia mitológica.
Se hace hincapié en que ciertos atributos de mitos anteriores fueron copiados y atribuidos por los primeros cristianos al Jesús histórico. Como conclusión de la primera parte, el documental sugiere que Jesús de Nazareth jamás existió.


Segunda parte: Todo el mundo es un escenario
En este capítulo se intenta demostrar que los ataques del 11S en Nueva York y los atentados del 7 de julio de 2005 en Londres fueron en realidad perpetrados por algún grupo de poder de EE. UU.
Esta operación de bandera falsa estaría encaminada a conseguir el beneplácito de la sociedad estadounidense para iniciar las reformas necesarias que permitirían el comienzo de una serie de invasiones de puntos estratégicos como son Afganistán, Iraq e Irán.


Tercera parte: No prestes atención a los hombres detrás de la cortina
En el último capítulo se detalla el nacimiento del Banco Central de E.E.U.U., la evolución del sistema monetario y por último los supuestos fines de los hombres detrás de la cortina, que irían desde la creación de la Unión Norteamericana e implantación de chips RFID en todas las personas del planeta, hasta la declaración de un gobierno global.
Es el capítulo donde a partir de la segunda mitad, específicamente en el tema sobre el futuro de la geopolítica, más se mezclan proyecciones sobre sucesos futuros sin el análisis histórico.

Salud mental: recuperar el tiempo perdido

Los hospitales neuropsiquiátricos no pueden ni deben ser cárceles. Aunque resulte una verdad de perogrullo, en nuestro país, y por factores tales como el abandono familiar, los enfoques terapéuticos, las excesivas atribuciones del Poder Judicial para disponer internaciones o la estigmatización social que cargan sobre sí las personas con padecimientos mentales, por décadas esas instituciones se mantuvieron férreamente clausuradas, obturando el normal tránsito entre "el adentro" y "el afuera".
Esta marginación concreta, este encarcelamiento justificado por razones de salud, configura una de las más aberrantes formas de discriminación y violación sistemática de los derechos humanos. Nadie que sufra algún trastorno hepático, diabetes o reuma -por citar enfermedades al azar-, carga con la cruz denigrante de ser un enfermo mental.
Durante largas décadas, distintas corrientes del pensamiento médico vincularon las enfermedades mentales sólo con la biología o las cuestiones físicas. Pero luego comenzaron a tomar cuerpo con mucha mayor nitidez los llamados determinantes sociales y culturales de la salud, es decir, la forma en que el contexto influye decisivamente sobre el estado de salud de las personas.
Cada tiempo y cultura tiene su enfermedad mental prevalente. Ayer fueron las neurastenias y las histerias. Hoy nos encontramos con la depresión -que ya es una epidemia-, así como son cada vez más frecuentes los ataques de pánico.
Por eso, su solución no puede encontrarse sólo en el encierro manicomial o en el aislamiento químico de los medicamentos: hay que tratar a los pacientes junto con su familia, en la comunidad y con ella, entendiendo su matriz cultural y social, que en salud mental son el tipo de sociedad en que vivimos, la violencia, la agresión, la falta de armonía, de inserción o la exclusión social. Las patologías psiquiátricas tienen también su origen en la sociedad y allí parte esencial de su terapéutica. No podemos ni debemos permitir que se aleje de ella a las personas que las sufren, que se las excluya ni que se las ignore.
La Argentina tiene actualmente más de un millón de personas con trastornos psiquiátricos como psicosis, trastornos bipolares y depresiones graves, y su destino fatal, su único camino por recorrer, no puede seguir siendo alguna de las 25 mil camas hospitalarias psiquiátricas con que cuenta el país.
Para reparar esa iniquidad manifiesta, esa segregación injusta, desde el Ministerio de Salud de la Nación dispusimos -en silencio pero sostenidamente- una política nacional e integral de salud mental que, desde un nuevo paradigma terapéutico, tiene como eje estructurador el respeto por los derechos de los pacientes, facilitando su reinserción comunitaria.
De hecho, en virtud de los importantes avances registrados en la materia en los últimos cinco años, la Argentina acaba de ser sede de una reunión internacional de referentes de la salud mental, quienes reconocieron logros entre los que se cuentan la disminución en un 30% de las camas ocupadas por pacientes crónicos.
Así, la Colonia Montes de Oca pasó de las páginas policiales a las de salud. Estamos orgullosos, pero no relajados, por haber logrado dar -por primera vez en su larga historia- más de 100 altas en el año 2006. La esperanza de vida de los pacientes internados, que no superaba los 32 años, hoy es de 65 años. Pudimos devolverle la identidad a 25 pacientes alojados como NN desde hacía décadas, y seguimos abriendo Casas de Medio Camino en la propia localidad de Torres -muy cerca de la colonia-, para promover la paulatina reinserción social de los pacientes externados. Allí comparten sus días como cualquier familia del barrio, conviviendo naturalmente y con armonía social. Más de 200 casas similares ya fueron habilitadas en todo el país, profundizando la estrategia de la desmanicomialización, para así transformar los establecimientos asilares en instituciones sanitarias.
No se trata de sacar a las personas a la calle sin protección ni cobertura, sino de seguir creando otros dispositivos de atención que se conviertan en mejores alternativas para los pacientes, y de entender como sociedad que somos parte del problema pero también actores indispensables de la terapéutica comunitaria.
Estamos protagonizando muchas innovaciones y rompiendo con la idea del presidio, porque ya es demasiada cárcel que un individuo padezca cualquier tipo de enfermedad como para que se le agregue encierro inducido judicialmente o en nombre del bienestar de la familia, porque ésta dice que es necesario internar y el juez le hace caso.
La autoridad sanitaria -el equipo de salud que recibe, trata y contiene a los pacientes- debe recuperar autonomía frente a las excesivas facultades que hoy detenta el Poder Judicial, demasiado propenso a ordenar internaciones pero habitualmente reticente a autorizar altas dispuestas por los profesionales actuantes. Sobre todo cuando más del 80% de las personas internadas en manicomios están en esa condición por orden judicial. Para revertir ese escenario, abrimos una instancia de diálogo con muchos magistrados que muestran preocupación por la judicialización de los pacientes.
Además de incrementar el presupuesto destinado al área, hemos creado la Mesa de Salud Mental y Derechos Humanos, que entiende a los pacientes con padecimiento mental como sujetos de derechos, revisando conceptos y capacitando en las buenas prácticas en salud mental. A ella también integramos a las organizaciones de familiares de pacientes, pues hoy -en la mayoría de las provincias-, se atiende más en los Centros de Atención Primaria, en la propia comunidad, que en los hospitales.
En el marco del Plan Federal de Salud, y con el rol de rectoría que le cabe al ministerio nacional, consolidamos direcciones de salud mental en las 24 provincias, dotándolas técnicamente de equipamiento.
Porque las acciones oficiales en salud mental no pueden quedar restringidas a los muchos pacientes alojados en instituciones psiquiátricas, también trabajamos para otros millones de personas que -si bien no ocupan camas hospitalarias-, a diario requieren de respuestas adecuadas. Por eso, capacitamos a más de 4500 profesionales comunitarios especializados en atención primaria de la salud para atender en salud mental.
Y preocupados por el aumento de casos, pusimos en funcionamiento el Programa Nacional de Prevención del Suicidio, con un compromiso compartido por todos los ministerios provinciales de disminuir en dos años la tasa de prevalencia.
Por prejuicios, desidia, temor al mito de la locura o simplemente porque "los locos no votan", resulta evidente que, durante años, la salud mental estuvo ausente en la agenda sanitaria colectiva. Es el momento de recuperar el tiempo y el protagonismo perdido.
Por Ginés González García
Para LA NACION

Estudio de los tratados y estándares internacionales

Los países que han firmado tratados internaciones sobre derechos humanos están obligados a respetar, proteger y cumplir los derechos establecidos en dichos tratados. Entre los más importantes destacan; la Declaración Internacional de Derechos, en la que se incluyen la Declaración de los Derechos Humanos de la ONU, el Convenio Internacional sobre Derechos Políticos y Civiles y el Convenio Internacional sobre Derechos Económicos, Sociales y Culturales. Es importante que se revisen estos documentos exhaustivamente cuando se está preparando la legislación sobre salud mental. También hay acuerdos internacionales de estándares sobre buenas prácticas que no son legalmente vinculantes. Estos incluyen los Principios para la Protección de las Personas con Enfermedades Mentales y para la Mejora de los Servicios de Salud Mental (MI Principles), las Normas Estándar para la Igualdad de
Oportunidades de las Personas con Minusvalías, la Declaración de Caracas (OPS), la
Declaración de Madrid (WPA) y otros estándares como la “Ley sobre cuidados de Salud Mental: diez principios básicos”, de la Organización Mundial de la Salud.

Ciertos convenios internacionales, aunque no estén formulados específicamente para la
protección de las personas con trastornos mentales, garantizan, en los paises firmantes, la protección de los derechos humanos.

Por ejemplo, el artículo 7 del Convenio Internacional sobre Derechos Civiles y Políticos proporciona a todos los individuos, incluidos aquellos con trastornos mentales, protección frente a la tortura y la crueldad, el tratamiento inhumano o
degradante, el castigo ,así como el derecho a no ser sometido a experimentos médicos o científicos sin un consentimiento libre e informado.

El Artículo 12 del Convenio Internacional
sobre Derechos Económicos, Sociales y Culturales reconoce el derecho de todas las
personas, incluyendo a aquellas con trastornos mentales, a disfrutar de los mejores
estándares posibles de salud física y mental.

El Tratado Europeo para la Protección de los Derechos Humanos y de las Libertades
Fundamentales, respaldado por el Tribunal Europeo de los Derechos Humanos, proporciona, en los paises que han ratificado dicho tratado, una protección obligatoria de los derechos humanos de las personas con trastornos mentales.

La legislación sobre salud mental en los países europeos debe proporcionar una proteccion contra el ingreso involuntario de las personas con trastornos mentales, basadas en los tres principios siguientes, establecidos por el Tribunal Europeo de los Derechos Humanos:
a) el trastorno mental debe ser determinado por un medico especialista, objetivo e imparcial;
b) el trastorno mental debe tener tal naturaleza y grado que requiera un internamiento involuntario
c) se debe demostrar la persistencia del trastorno mental para justificar la continuidad del internamiento (Wachenfield, 1992).

La legislación sobre salud mental en los países europeos también se ve influenciada por la Recomendación 1235 sobre Psiquiatría y Derechos Humanos (1994) adoptada por Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, que determina los criterios para el ingreso involuntario de las personas con trastornos mentales, el procedimiento para tomar decisiones relativas al ingreso involuntario, las estándares de los cuidados y tratamientos dispensados a las personas con trastornos mentales y las prohibiciones orientadas a la prevención de abusos en la práctica psiquiátrica.

En la región de las Américas existe un conjunto de instrumentos que proporciona protección de los derechos humanos de todas las personas, incluidas aquellas con trastornos mentales.
Estos instrumentos incluyen la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del
Hombre, el Tratado Americano sobre los Derechos Humanos, el Protocolo Adicional al Tratado Americano sobre los Derechos Humanos en las áreas de los derechos económicos, sociales y culturales, y el Tratado Interamericano para la Eliminación de toda Forma de Discriminación contra las Personas con Minusvalías.

La Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre es un documento no
vinculante que comprende la protección de los derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales. El Tratado Americano sobre los Derechos Humanos declara explícitamente que toda persona tiene el derecho a su integridad física, mental y moral; que nadie podrá ser sujeto a tratamientos o castigos crueles, degradantes o inhumanos y que toda persona privada de su libertad deberá ser tratada con la dignidad inherente al ser humano.
El Protocolo Adicional al Tratado Americano sobre los Derechos Humanos proporciona aún más protección para las personas con trastornos mentales afirmando que, para conseguir el ejercicio del derecho a la educación, se deben establecer programas de educación especial y así proporcionar formación e instrucción especiales a las personas con minusvalías físicas o mentales. También hace constar que todas las personas que sufren una disminución de sus
capacidades físicas o mentales tienen el derecho a recibir una atención especial que les ayude a alcanzar el mayor desarrollo posible de su personalidad, y que todo el mundo tiene derecho a la seguridad social para protegerles de las consecuencias de la vejez y la minusvalía, y para asegurarse los medios que les permitan disfrutar de una existencia digna y decente.
El Tratado Interamericano para la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra las Personas con Minusvalías no ha entrado aún en vigencia. Sus objetivos son evitar y eliminar todas las formas de discriminación contra las personas que sufren minusvalías mentales o físicas y promover su total integración en la sociedad. Es el primer tratado internacional orientado específicamente a defender los derechos de las personas con trastornos mentales.
Otro ejemplo de un mecanismo regional para la protección de los derechos humanos es
La Carta Africana (Banjul) sobre los Derechos Humanos y de las Personas, un documento
legalmente vinculante supervisado por la Comisión Africana sobre los Derechos Humanos y de las Personas. El Artículo 16 garantiza el derecho a disfrutar del mejor estado posible de salud física y mental. El Artículo 4 protege el derecho a la vida y a la integridad de la persona, mientras que el artículo 5 concierne al derecho al respeto de la dignidad inherente al ser humano, la prohibición de toda forma de explotación y degradación, en particular la esclavitud y trata de esclavos, la tortura y toda clase de tratamiento o castigo degradante, inhumano o cruel.
La creciente valoración de la discapacidad relacionada con los trastornos mentales ha llevado a un desplazamiento del paradigma de la enfermedad hacia el paradigma de la invalidez para comprender las consecuencias sociales de los trastornos mentales. Entender estos trastornos en términos de discapacidad proporciona nuevas oportunidades legislativas para proteger los derechos de las personas afectadas. Por ejemplo, la Resolución 48/96 de las Naciones Unidas sobre las Normas Estándar para la Equiparación de Oportunidades de las Personas con Discapacidad (1993) intenta asegurar la igualdad de oportunidades y la protección de los derechos de las personas discapacitadas. La legislación referente a la discapacidad que surja de la puesta en practica de estas Normas Estándar puede constituir un segundo nivel de
protección contra las violaciones de los derechos humanos de las personas con trastornos mentales.
Organizaciones y agencias internacionales han intentado orientar las legislaciones nacionales sobre salud mental desarrollando estándares y directrices para proteger los derechos de las personas con trastornos mentales. Aunque estas directrices no son obligatorias, representan la opinión internacional sobre los componentes esenciales de la legislación sobre salud mental.
En 1991, la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó la Resolución 46/119, que
comprende una serie de principios para la protección de los derechos humanos de las
personas con trastornos mentales. Los Principios para la Protección de las Personas con Enfermedades Mentales y para la Mejora de los Servicios de Salud Mental son un conjunto de derechos básicos que la comunidad internacional considera como inviolables en los entornos comunitarios o institucionales.

Los 25 principios tratan las siguientes áreas:
- definición de enfermedad mental;
- protección de la confidencialidad;
- estándares sobre cuidados y tratamientos, incluyendo el ingreso involuntario y el
consentimiento al tratamiento;
- derechos de las personas con trastornos mentales en los dispositivos de salud mental;
- protección de los menores;
- disposición de recursos para los servicios de salud mental;
- papel que juegan la comunidad y la cultura;
- revisión de los mecanismos para la protección de los derechos de delincuentes con
trastornos mentales;
- procedimientos para garantizar la protección de los derechos de las personas con trastornos
mentales.

Para facilitar la comprensión y la puesta en práctica de los Principios de las Naciones Unidas, la OMS publicó unas directrices sobre los derechos humanos de las personas con trastornos mentales (Organización Mundial de la Salud, 1996 a). Las directrices incluían un listado para facilitar una valoración rápida del estado de los derechos humanos a nivel local y regional.

Otro
documento que facilita la puesta en práctica de los Principios de las Naciones Unidas se titula Atención a la salud mental: diez principios básicos (Organización Mundial de la Salud, 1996b).
Éste se basa en un análisis comparativo de leyes nacionales sobre salud mental y describe diez principios básicos sobre la legislación en salud mental sin tener en cuenta contextos legales o culturales. Hay comentarios a la puesta en práctica de los principios.
Ley de Cuidados de Salud Mental: diez principios básicos
(Organización Mundial de la Salud, 1996b)
- Promoción de la salud mental y prevención de los trastornos mentales.
- Acceso a los cuidados básicos de salud mental.
- Evaluación de la salud mental de acuerdo a principios internacionalmente aceptados.
- Disponibilidad de cuidados de salud mental lo menos restrictivos posibles.
- Autodeterminación.
- El derecho a ser asistido en el ejercicio de la autodeterminación.
- Accesibilidad a la revisión de los procedimientos.
- Mecanismos automáticos de revisión periódica.
- Directores y gestores cualificados.
- Respeto por el objetivo de las leyes

La Declaración de Caracas (OPS), adoptada por la Conferencia Internacional para la
Reestructuración de la Atención Psiquiátrica en Latinoamérica en 1990, es un ejemplo de colaboración a nivel regional para la protección de las personas con trastornos mentales. Esta Declaración pretende promover servicios de salud mental integrados en la Comunidad mediante la reestructuración de la atención psiquiátrica que se proporciona en los hospitales mentales.
La Declaración sostiene que: los recursos, cuidados y tratamientos de las personas
con trastornos mentales deben garantizar su dignidad y sus derechos humanos y civiles, proporcionar tratamiento racional y adecuado, y esforzarse por mantener a esas personas en la comunidad Añade, además, que la legislación sobre salud mental debe preservar los derechos humanos de los enfermos mentales y que los servicios deberían organizarse de tal manera que se puedan hacer respetar esos derechos.
Las asociaciones internacionales de profesionales de la salud mental también se han
esforzado en proteger los derechos humanos de los enfermos mentales formulando
directrices sobre los estándares de conducta y buenas practicas de los profesionales. Dichas directrices están contenidas, por ejemplo, en la Declaración de Madrid, adoptada en 1996 por la Asamblea General de la Asociación Mundial de Psiquiatría. Entre otros estándares, la Declaración insiste en realizar tratamientos basados en la colaboración con las personas que sufren trastornos mentales y en que se produzca el ingreso involuntario sólo en circunstancias excepcionales.


Puntos clave: componentes esenciales de la legislación sobre salud mental
- La legislación no sólo debería proteger los derechos de las personas con trastornos
mentales, sino también promover la salud mental y prevenir los trastornos mentales.
- La legislación debería adoptar la alternativa del tratamiento menos restrictivo exigiendo que a las personas se les ofrezca siempre un tratamiento en lugares que restrinjan lo menos posible su libertad personal su estatus, y sus derechos en la comunidad, permitiéndoles seguir con su trabajo, desplazarse a voluntad y llevar a cabo sus asuntos.
- La legislación debería asegurar la confidencialidad de toda la información obtenida en el contexto clínico.
- El principio del consentimiento libre e informado al tratamiento debe incluirse en la legislación.
- El ingreso involuntario en el hospital sólo debería producirse excepcionalmente y en circunstancias muy específicas. La legislación debería estipular dichas circunstancias específicas y determinar los procedimientos a seguir en estos casos.
- El tratamiento involuntario sólo debería contemplarse en circunstancias excepcionales; por ejemplo, si el paciente esta incapacitado para dar su consentimiento y el tratamiento es necesario para mejorar su estado y/o evitar un deterioro significativo de su salud mental y/o evitar que haga daño a otras personas o a sí mismo.
- En los países en los que existe la posibilidad de tratamientos involuntarios en la comunidad deben establecerse y seguirse unas normas, esto es, debe demostrarse la incapacidad y la probabilidad de que el paciente cause daños a otros o a sí mismo.
- La legislación debería incluir una disposición para el nombramiento de un órgano de revisión independiente que actúe de mecanismo regulador y que posea una composición, unos poderes y unos deberes específicos.
- La legislación no debería estar limitada al ámbito de la salud mental, ni tampoco al de la salud en general. La legislación sobre vivienda, empleo, educación y salud entre otras materias es fundamental para la promoción de la salud mental y la prevención de trastornos mentales, por lo que debe recibir una atención adecuada.

Fundamentación de Cátedra

Esta cátedra entiende el concepto de salud haciendo referencia a aquellos procesos de los modos de vivir y los modos de morir que protagonizan los seres humanos en tanto individuos o colectivos sociales.
Modos de vivir y de morir que enlazan lo biológico con lo social y estructuran un campo simbólico/imaginario de representaciones subjetivas y de prácticas sociales.
Estas representaciones atraviesan y constituyen el colectivo social, produciendo determinadas formas organizadas institucionalmente para su tratamiento y abordaje.
El encuentro entre las necesidades del estado y los avances de las ciencias medicas y sociales para cada momento histórico, determinan como producto esas formas organizadas.
En este campo (conformado por representaciones simbólicas y organizaciones) es que despliegan sus prácticas las diversas disciplinas que conforman el vasto campo de la Salud Mental.
Se generan en él múltiples debates epistemológicos, articuladores de paradigmas acerca del hombre y del proceso salud/enfermedad. En este proceso se ubica el derecho a la salud en una dimensión ética: tanto las acciones de las poblaciones en su reclamo, como a los profesionales en sus prácticas, entendemos a ambos, actores sociales de este campo.
Consideramos la salud y la enfermedad como un concepto dinámico, contextuado en el espacio y el tiempo. Este proceso es un derecho de individuos y comunidades y también una obligación de parte del estado sobre ellos.
En la historia de la humanidad la producción de bienes culturales, producen y traman redes que sostienen a los sujetos. Los impedimentos a esto inclinan la balanza a propiciar procesos de enfermedad o malestar (en sentido psicoanalítico).
Las instituciones del estado son formas de soportar el malestar -y los procesos de salud y enfermedad- en el que los ciudadanos han de participar.
Entendemos al sujeto de nuestra práctica como actor necesario y receptor directo de los efectos de las políticas implementadas en el campo de la salud mental, también como sujeto de derechos con representación jurídica en las instituciones del estado y sus cartas orgánicas.
La encarnación del paradigma que hace al campo de la salud mental en su multiplicidad de saberes y prácticas transformadoras, requiere de la ruptura con ciertos dogmatismos que impiden la elección de acciones, formuladas en decisiones participativas y democráticas de la comunidad y de las disciplinas que confluyen en ella.
Suele ser una deformación pensar el rol del psicólogo y del psicoanalista en el ejercicio liberal de la profesión exclusivamente, pensamos que ésta es una práctica que muchas veces aparece descontextualizada de lo comunitario y que la presencia de psicólogos en las instituciones de salud, como asimismo la complejidad de las relaciones sociales actuales impone también otras estrategias y posicionamientos además de los tradicionalmente conocidos.
Será permanente la posición del psicoanálisis como saber, lo que orientará esta cátedra y su integración en el campo de la Salud Mental con otras disciplinas que lo conforman.
En el cursado de la materia se abordarán las políticas en salud que ha desarrollado el estado argentino: Los modos de inserción del psicólogo en los distintos niveles de organización del Sector Salud: Prácticas hospitalarias, Práctica Comunitarias, Atención Primaria de la Salud.
Entre los objetivos pedagógicos que tiene nuestra materia está la transmisión de un conocimiento disciplinar y de una actitud ética, sin olvidar que la experiencia de integración, de participación y democratización sólo se alcanza participando, desde una responsabilidad disciplinar, en un objetivo concreto o acción.
Teórico
Adriana Beade - Miercoles 19 a 21hs. (Fac. Humanidades)
Prácticos
Barber Ana Maria - Miercoles 17 a 19hs. (Fac. Humanidades)
Rossi Ana Maria - Martes 13 a 15hs. (fac. Humanidaes)
Bressan Analia - Jueves 19 a 21hs. (Esc. Quiroz)
Auxiliares Docentes Alumnos
Bargas Matias
Cabrera Fabricio

Enlaces Salud Mental


30 años de la Desinstitucionalización Italiana
http://www.la7.it/approfondimento/dettaglio.asp?prop=reality&video=11904


Conferencia de Emiliano Galende
http://www.campopsi.com.ar/EmilianoGalende


Ley de Salud Mental de Entre Rios N° 8806
http://www.darioponte.com.ar/dp/ley_de_intervencion_psiquiatrica.htm


Ley de Salud Mental
http://www.desmanicomializar.com.ar/Contenidos/temas/leydebrasi.htm


El sitio donde encontraras todo lo relacionado a Psicoanálisis y Salud Mental en la Argentina
www.psiconet.com.ar/argentina/index.htm


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